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viernes, 3 de enero de 2020

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Esta es una página creada para satisfacer las necesidades de abuelos, padres, tíos y adultos en general que gusten de leerles cuentos a los niños más pequeños.

Hace unos años, cuando mis hijos eran chicos yo solía leerles cuentos a la hora de la siesta, ellos se entretenían mucho, y después los contaban como si los estuvieran leyendo .

Hoy, ha pasado el tiempo, ellos ya han crecido y es a mi nieto al que le leo ahora, pero con el avance de la tecnología hoy se los leo desde la computadora, por eso es que decidí pasar los cuentos a mi página y así poder compartir estas historias sencillas con todos aquellos que lo deseen.

Espero que les gusten y que puedan encontrar un momento para compartir con los más pequeños de la casa, porque después de todo lo más importante es mantener la familia unida.

Gracias por compartir conmigo el placer de la lectura y el amor por los niños.

Un beso para todos.

Gladysel



INDICE

jueves, 1 de enero de 2009

PEPITO, el conejito haragán





PEPITO, el conejito haragán

Había una vez un simpático conejito llamado PEPITO, que era el más haragán de todos los conejos.

 Se pasaba todo los días sentado en el tronco de un viejo árbol con una flor en la boca y mirando el ir y venir de los pajaritos.

Cuando se aburría de mirar los pajaritos se iba a corretear por las flores, a cazar las alegres y brillantes mariposas.

¡Era muy lindo correr entre las margaritas y las violetas!

Cuando se cansaba de cazar mariposas, le pedía prestado el violín al simpático Tío Grillo, y salía rapidito para el bosque tocando y bailando, sin acordarse para nada de ir a la escuela y estudiar o ponerse a trabajar.

Pero un día, encontró a su Mamá llorando.

-¿Por qué lloras, Mamita?- preguntó Pepito.

-Porque ya estoy muy vieja, y no puedo buscar zanahorias para comer. Y porque el techo tiene muchas goteras…

Entonces, al ver a su Mamá tan triste Pepito también se puso a llorar, porque él quería mucho a su Mamá.

Esa misma mañana pidió una pala a los enanitos del bosque, y se fue a buscar zanahorias para que su Mamá no llorara más.

Después, fue con el Señor Oso y le pidió prestadas las herramientas, y a fuerza de clavos, tablas y martillazos arregló los agujeros del techo.

También pintó las paredes de blanco y las ventanas de verde.

Y aún le quedó tiempo para ir a la escuela, y de sentarse en un banco y de escuchar a la maestra con tanta atención que empezaron a dolerle las orejas, pero se sentía muy pero muy contento porque había aprendido mucho…

Al volver a su casa, la Mamá le dio un gran beso y le había preparado una torta de zanahoria.

Pepito ya no era más un conejito haragán, había aprendido a trabajar y su Mamá estaba muy orgullosa de su hijito.

Y colorín  colorado este cuento se ha acabado.


Clickea esta imagen y descargala para colorear!!